“Cómo funciona la cosa” es un taller que se realiza en Ferrowhite cada lunes y miércoles por la tarde. Participan chicas y chicos de Ingeniero White y el barrio Noroeste, bajo la coordinación de Silvia Gattari y Malena Corte. La idea del taller es producir objetos de uso cotidiano y aprender, de paso, a organizarse en el hacer. El año pasado, por ejemplo, se hicieron camisetas para las divisiones inferiores del Club Huracán. Setenta remeras rojas con un cangrejo en el pecho, que fueron elaboradas en el museo desde el molde a la costura y que, en cierto modo, llevan la historia del Bulevar en su propia confección: cortadas e impresas por los pibes del taller, en su mayor parte alumnos de la escuela del barrio, fueron remalladas por Maruca Sbaffoni y Rosa Ortiz, trabajadoras de las fábricas de bolsas para cereal que existieron en este puerto hasta los años 70.
Mis jornadas en el museo terminan al mediodía, así que por lo general me pierdo lo que pasa ahí después. La semana pasada, sin embargo, esa rutina cambió. No me volví a casa (a mi propia, exigente fabriquita). Me quedé en Ferrowhite para pedirle a los chicos que pidan un deseo -que lo pidan sin decirlo porque, ya saben, si no, no se cumple-, algo que por estos días le tocaría hacer a la patria, si fuera capaz de descender de su trono de diosa laica para ser, por un rato, uno de ellos.
1 comentario:
Muy buen laburo
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