No es verdad que la historia la escriben los que ganan. A veces los que ganan eligen no escribir ninguna historia.

Junio de 2009


No, muchachos, si en ese lugar que el intendente ahora recorre hubiera funcionado solo una estación, estaríamos hablando, sin exagerar, de las ruinas de Retiro o de Constitución. Es como si las pirámides se hubiesen vuelto invisibles en Egipto. Acá no hay un “terreno”, muchachos, hay un taller. Sin gente, sin máquinas, sin techos, ok, pero un taller. Para más datos, el establecimiento ferroviario más grande de la región, y también el más complejo, el que congregó mayor número de trabajadores y de oficios, el que le dio nombre, identidad y sustento a buena parte del barrio que con razón reclama poder disfrutar de ese sitio. Dirán ustedes que el periodismo, como el futbol, en algún momento se volvió “moderno”, que hay poco tiempo para pensar en estos detalles y que lo que importa, en definitiva, es "lo que necesitás saber AL INSTANTE". Y es cierto. Todos lidiamos con eso. Pero tengan en cuenta que para que estos edificios puedan ser vistos al menos como una ruina, tiene que existir la chance de articular uno, varios relatos del pasado al que adscribir esos restos. Si siguen escribiendo así, muchachos, no va a quedar ni eso. Si todos empiezan a pensar como ustedes escriben, va a ser muy fácil hacer con estos ladrillos algo distinto a lo que el barrio y la ciudad tienen todavía el derecho a imaginar y discutir, y ustedes van a dejar de ser los redactores de la primera versión de la historia para convertirse en los copistas a sueldo de su permanente posposición. No sé, me parece.

2 comentarios:

Juan S. dijo...

Hace un tiempo corto, escribi un poema de la zona en cuestión, cerca de donde vivo.

Se lamenta la bocina del tren
aunque no se sabe el motivo.
Se lamenta justo al pasar por Noroeste,
donde están los talleres desmantelados.
- ¿Reclama las piezas desguazadas?
- Piden sus vísceras los obreros.

Desde el andén dos perros
ven bostezar la siesta
en los sin sabores del hambre.

Piden las vísceras sus obreros.

Nicolás Testoni dijo...

Impresionante, Juan. Gracias.